Educar en las emociones IV: Autonomía

A veces no pensamos en lo importante que es la Autonomía en los niños. Otras veces, lo único que esperamos es que los niños sean capaces de hacer ciertas cosas solos. pero, ¿Nos preocupamos de enseñarles a ser autónomos?
Me he visto enfrentada en el último tiempo a situaciones donde se nos pide que los niños sean más autónomos (en mi caso en el colegio, en los cursos de dos de mis niños, los profesores nos piden a los padres que potenciemos la autonomía en nuestros hijos, lo que ha provocado la resistencia de muchos de los papas.
Pero, ¿no es un gran regalo que les podemos dar a nuestros hijos? La autonomía es el primer paso para el tema que nos convoca: el conocimiento de nuestras propias emociones y por lo tanto la autoregulación.

Sin entrar en profundidad en la forma en que a mí me criaron, puedo decir hoy con certeza, que una de las cosas que más agradezco a mis papas, y que creo me ayuda cotidianamente a salir adelante, es la autonomía. Que, ojo, para los que lo están pensando no es abandono ni desamor, muy por el contrario, estamos ayudandolos a desarrollarse, a crecer y claramente les estamos facilitando su vida hacia adelante.

¿Cómo se potencia la autonomía? pues bueno, teniendo claras dos cosas: cada niño es distinto y hay edades para cada cosa. Tampoco está de más pensar (esta frase la escuché alguna vez y me hizo mucho sentido) que toda ayuda innecesaria es dañina.

Así, cada niño a su edad tendrá la capacidad de demostrar y explorar que cosas puede hacer por sí mismo. Nuestra tarea es confiar en ellos y estar cerca para ayudarlos, pero en ningún caso es recomendable hacer por ellos cosas que son perfectamente capaces de hacer (al menos no siempre), el mensaje que les trasmitimos, y el daño que les hacemos, es hacerlos pensar que ellos no pueden, o peor aún, vamos educando niños con baja tolerancia a la frustración, o sin la capacidad de enfrentar problemas y salir adelante.

Ejemplos de actividades donde podemos dejar a los niños solos:
– Llamar a un amigo para invitarlo a jugar.
– Pedir algo en un restaurant (o a un vendedor en una tienda, supermercado, etc.)
– Si no trajo la tarea, dejarlo solucionar el problema, en algunos casos ofrecerle alternativas, pero NUNCA conseguirle las cosas (en esto, los whatsapp de mamás ayudan bien poco).
– Dejarlos vestirse solos (para “ayudarlos” yo les dejo a cada uno su ropa lista, y ellos sólo se visten solos, pero no tienen que pensar que ponerse…). A veces se demoran más, y está claro, el tiempo es oro, pero vale la pena levantarse unos minutos antes para que lo logren.
– Ordenar sus cosas, en la medida de lo posible, facilitarles esta tarea, poniendo por ejemplo canastos para que ellos dejen su ropa sucia al sacársela en la noche, o cajas de juguetes “en tránsito” es decir, juegos que continuarán al otro día entonces no tiene sentido guardarlos en su lugar.
– Darles encargos. Que sean cosas chicas, fáciles y rápidas. Al principio hay que recordarselos constantemente, pero ánimo, termina por funcionar!

¡Vamos a educar niños felices!… y adultos capaces…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s