ESTOY ABURRIDO, NO SÉ QUE HACER, enseñar a jugar. (y un DIY que nos puede ayudar)

tarro

El frío acá ya se instaló. Nos espera, creo yo, un largo invierno… Con todo lo que se demoró en llegar, seguro no se va a querer ir muy rápido.

Invierno significa tardes enteras encerrados. Más todavía ahora que falta un mes para que por estos lados empiecen las vacaciones de invierno, todo un desafío lograr mantener a los niños medianamente activos. Soy de la teoría, antigua tal vez, que a los niños no hay que estar entreteniendolos todo el día. No pasa nada si se aburren. Es más, aburrirse les hace bien. Es ahí cuando fomentamos el desarrollo de la creatividad. Y los ayudamos también a manejar la frustración.

Eso no significa que tenemos que dejarlos siempre aburrirse, o que no tenemos que enseñarles a jugar. También a veces necesitan de nuestra guía y compañía, y no por eso van a ser niños pocos felices o con poca capacidad creativa.

Lo más fácil es enseñarles a desarrollar juegos de rol, esos que se hacen disfrazándose (y ahí se nos va una buena parte del juego) y después inventando escenas o historias. Acá también son populares las pistas de autos, armadas con libros o restos de cajas de cartón, ya el preparar el juego demanda una cierta cantidad de tiempo, y de desarrollo de habilidades, que lo hace un juego en sí mismo. Lo mismo pasa acá con armar “clubes”, con varias frazadas, sábanas viejas, algunos cojines y mucha mucha imaginación, armamos casas (más bien carpas) que sirven para que se junten más escondidos. Para terminar, un “pic-nic”, sencillo, con algunas pequeñas cosas podemos tener una tarde entretenida, que además nos permite estar en el primer impulso del juego y después dejarlos a ellos seguir.

No se trata de estar todo el día desarrollando una actividad tras otra, es sólo que a veces necesitan un poco de guía y ayuda, además aprovechamos de pasar tiempo con ellos.

Cuando los días se hacen más largos, por el frío, niños enfermos, vacaciones, por lo menos en mi casa aumentan los “estoy aburrido, no sé que hacer” que por lo menos a mí terminan por enojarme… Para pasar este tipo de situaciones, hice un tarro “ESTOY ABURRIDO, NO SÉ QUE HACER”. Podría haberle puesto otro nombre, tal vez el Tarro de ideas, el tarro aburrido… pero bueno, eso fue lo que se me ocurrió en el momento. Tenía un tarro plástico trasparente guardado ( de esas cosas que uno guarda por si algún día sirven, me parece que venía con animales de plástico) y le pegué una etiqueta con su nombre. Lo llené de todas las cosas que se me ocurrieron (tanto de juegos como de algunas ayudas para la casa) y lo dejé en una mesa. La regla dice que, si vienes a decirme las palabras mágicas, “ESTOY ABURRIDO, NO SÉ QUE HACER” tiene que ir directo al tarro y sacar (al azar) uno de los papeles. La obligación ahí es realizar la actividad. La verdad acá ha servido, claro que con los grandes ha tenido que ser con supervisión (más de una vez me los encontré eligiendo el papel, para obviamente hacer lo que les pareciera más entretenido).

Algunas ideas de lo que usamos por acá, todas las actividades que implican un tiempo son por 20 minutos:

– Leer

-Tocar un instrumento

-Jugar wii

– ordenar juguetes

-Clasificar libros

-ordenar zapatos (no sé si les pasa, pero acá en el closet están todos tirados sin ninguna lógica, encontrar un par es equivalente a sacarse la lotería).

– Pintar

– Recoger hojas

– Jugar con un hermano chico.

– Hacer un picnic

– Jugar con bloques

– Ver fotos.

¿y ustedes? ¿dejan que sus niños se aburran?

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