¿y que pasó con la primera comunión?

Como les conté hace tiempo mi hijo mayor hacía su Primera Comunión y yo me pasé un buen rato buscando ideas, les quiero mostrar lo que hicimos al final.

  1. Recuerdos: Queríamos que el recuerdo fuera algo hecho por el festejado. Dimos varias vueltas y al final hicimos unos llaveros. En una tienda on line (en Chile acá) compramos distintos accesorios para hacer los llaveros. Mi hijo los eligió todos, dentro del tema de la celebración. Acá lo que compramos:

llaveros

Con un alicate chico, fue abriendo las argollas y juntando las piezas en distintos ordenes, con los palitos (se llaman de otra manera, pero no me acuerdo :)) juntó mostacillas y también los ovalos que dicen love con las cruces chicas. Quedó algo así

llaverofin

Con mi Big shot hicimos mini cajas de leche, a las que les agregamos cruces, y pusimos los llaveros adentro. Para los que no tienen esa maravilla (quise mi big shot tanto tiempo antes de tenerla), les dejo un molde para que con mucha paciencia puedan hacerla a mano en sus casas (acá). El secreto está en marcar muy bien los pliegues antes de armar y pegar.

caja recuerdo2. Libro de visitas

arbol

Queríamos dejar registrado de alguna manera quienes nos acompañaron en este día tan especial. Primero barajamos la idea de un libro de visitas, una especie de libreta en que todos firmaran y escribieran algo. Luego pensé en lo que escribirían… tan largo algunos y tan poco significativo otros… nuevamente recurrí a la fuente de todas las inspiraciones (aka Pinterest) y encontré unos arboles sin hojas, donde cada invitado estampa su huella digital y firma a modo de hoja… Lo encontré lindo y novedoso! Ninguno de los invitados quedó indiferente! Imprimí este árbol, compré un marco de fotos en el supermercado (nada muy especial), lo puse en el marco (sin el vidrio al principio), compré 4 colores de tintas (en cualquier tienda para scrapbook hay) y lo dejé sobre una mesa con los recuerdos. Así, cuando alguien se iba, ponía su huella, su firma, y se llevaba su recuerdo. Lindo, no?

3. Candy Bar: 

candy bar 1c

La hora de la ceremonia era tarde, por lo que según mis cálculos llegaríamos a la casa a una hora cercana a la comida, pero sin haber comido nada desde el almuerzo.. hicimos sandwiches de carne, con distintos acompañamientos que cada uno armaba según su preferencia, y una mesa dulce (candy bar) con distintas cosas para que pudieran comer los niños y los grandes también.

Hice algunos cake toppers, simplemente usando el mismo dibujo de los recuerdos, dentro de círculos con el borde de color, que imprimí y recorté yo misma en mi casa, luego los pegué con silicona caliente a palos de brocheta y los distribuí por la mesa. Agregué pompones de papel, un banderín de tela con su nombre, puse flores en cada lado de la mesa y lo que más les gustó a los niños (no tengo fotos eso si) monedas de chocolate con etiquetas, las que imprimí en papel adhesivo, y corté y pegué a mano en cada moneda. Un pequeño detalle pero que le dio más vida a este candy bar. Distintas alturas para los dulces (forré incluso una caja de zapatos para poner las galletas a un nivel distinto del resto) y listo!.

Creo que fue un día redondo, con una ceremonia preciosa, impecable y muy recogida, y con una fiesta en la casa, donde todos pudimos acompañar a mi hijo en este paso tan importante.

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Comparar a los hijos… inevitable y nefasto!!!

Recibí el otro día una visita. Una madre preocupada por el desarrollo “normal” de sus hijos. Es decir, lo que le preocupaba era saber si sus hijos se estaban desarrollando de modo normal o no. Su preocupación: un video de uno de los compañeros del jardín, repasando las letras del alfabeto, o sea, avanzando hacia la escritura.

¡Niños de tres años escribiendo (a partir de la unión de puntos) las vocales!. Primero la tranquilicé; por un lado no me parecía nada extraordinario, los niños a esa edad son capaces de unir puntos para formar figuras, siguen básicamente las líneas, por lo que el seguir las formas de las vocales no me parecía nada tan fuera de lo normal. Segundo, no es objetivo que los niños salgan del jardín sabiendo escribir. Eso si que hay que tenerlo claro.

Conozco a sus hijos, son niños de 3 años que juegan, se ríen, tratan de conversar, dentro de sus posibilidades claro, pero que no me llama la atención la falta de alguna conducta “deseable”. Es decir, niños absolutamente normales, y con un desarrollo acorde a su posición en su familia (son mellizos únicos, es decir, son solo ellos y sus papás).

Me quedé pensando un rato, y llegué a dos grandes conclusiones, que quería compartir. La primera, olvidarse de comparar a los niños, si bien hay ciertos hitos que deberían ir lograndose a ciertas edades, nada es estático ni fijo, cada niño tiene su ritmo de desarrollo, por lo tanto compararlo con otro (sea su hermano, primo, vecino, amigo, etc) es NEFASTO!!! es casi como si nos compararamos a nosotras mismas. Piensen en cuantas personas conocen, en como llevan sus embarazos, como queda su cuerpo después, las arrugas, las ojerosas (me incluyo) las que siempre logran arreglarse y verse bien… es igual de dañino! Parece que al pensar en uno como mamá, como mujer o como amiga, es mucho más obvio que las comparaciones son odiosas, que siempre el pasto de al lado es más verde… pero cuando hablamos de nuestros niños… UF!! ahí si nos interesa que sabe y que no el de al lado. Hemos caído como sociedad en el exitismo. Todos queremos hijos perfectos (tal vez para ser madres perfectas). Pues bien, así como no hay madres perfectas, ya lo decía una importante psicoanalista (Melanie Klein) hay madres suficientemente buenas, tampoco existen los hijos perfectos. Hay algunos más fáciles que otros, si es cierto, pero hijos perfectos ni padres perfectos existen. Hay que superarlo. Quererlos como son, obviamente ayudarlos si tienen dificultades, alarmarnos incluso si creemos que su desarrollo va más atrás (acá el instinto materno no falla señores, si no, pues Google da buenas pistas cuando tenemos dudas), pero siempre a la luz de la flexibilidad, hay tiempos que respetar y que son diferentes.

Y lo otro que pensaba, aquí a lo mejor me gano enemigos, es que al final, no habría que estudiar ni estigmatizar tanto a los hijos únicos, ellos no son el tema, el tema somos los padres primerizos. Me puse a pensar en cómo era yo cuando tenía mi 1 hijo solamente, como era su sombra (por que quería y podía hacerlo) seguía todos sus pasos, le armaba todos sus juegos, después claro también me veía agobiada por su dependencia extrema. Miraba a mi hijo n5, pensaba en su hermano mayor a su edad… y en los distinto que eramos!! Él y yo!!! al final, la experiencia va ayudando, pero también hay que ir modelando en que es lo mejor para los niños, tampoco se trata de dejarlos solos siempre, pero si hay que darles espacio, tiempo, la posibilidad de crecer y de resolver problemas (todo de acuerdo a su edad). Claro que con el mayor es más dificil, es todo nuevo, y por lo tanto todo asusta, pero como alguien dijo una vez, los hijos son prestados… hay que prepararlos para la vida, para que sean buenas personas, tengan fe, puedan solucionar sus problemas, para que sean felices, leales, capaces de amar, responsables… en fin!!! se me ocurren tantas cosas antes de pensar si quiera en que quiero que mis hijos sean perfectos o exitosos. Ojo con lo que les trasmitimos, después nos asustamos por que tenemos niños sobre exigidos… todo parte en la casa.

A educar con amor! y con respeto a las diferencias! y por favor, con autonomía!